viernes, 5 de febrero de 2016

¿CÓMO PODEMOS PROTEGER NUESTROS MÚSCULOS?

Fuente: Weider
Autor: Alberto Sacristán

Los músculos son la estructura básica del aparato locomotor y el entrenamiento del mismo es el objetivo para conseguir el mayor rendimiento. Pero ese entrenamiento programado y continuado puede conllevar a lesiones o a un agotamiento importante del mismo y que no consigamos el rendimiento que deseemos.

El crecimiento muscular requiere de tres aspectos: estímulo (ejercicio) combustible (energía) y reparación (proteínas y aminoácidos). Pero vamos a explicar que es un músculo, cómo se adapta al ejercicio y cómo prevenir lesiones.


ESTRUCTURA Y FUNCIÓN

Tipos de músculos
Los músculos conforman del 40 al 45% de la masa corporal.                                          

La estructura muscular constituye el reflejo de su función principal: la generación de potencia. La fibra muscular representa la unidad funcional macroscópica básica del músculo, se organiza de diferentes maneras, formando patrones unipeniformes, multipeniformes o fusiformes figura-1). Los músculos reniformes suelen ser más fuertes que los fusiformes, debido a que varias fibras musculares trabajan en paralelo. Sin embargo, dado que los músculos reniformes contienen fibras cortas, su velocidad máxima de contracción es menor que la de los fusiformes. 

El elemento subcelular primario del músculo es la miofibrilla, que está compuesta por filamentos proteicos, principalmente actina y miosina. 

Las fibras se encuentran rodeadas de capilares (figura-2), de manera que la capacidad de suministrar oxígeno y nutrientes al músculo es muy buena. La capacidad de los músculos de generar potencia depende de las condiciones de trabajo. Cuando existe generación de fuerza sin modificación del ángulo articular la acción muscular recibe la denominación de isométrica o estática. Se denomina acción muscular concéntrica a la generación de potencia durante el acortamiento muscular, mientras que el término acción excéntrica, se aplica al músculo que se alarga durante la generación de fuerza. Durante la acción concéntrica, la generación máxima de fuerza disminuye a medida que aumenta la velocidad de contracción, mientras que durante la actividad muscular excéntrica, la fuerza muscular aumenta con la velocidad creciente. Por consiguiente, el riesgo de lesiones musculares es mayor durante la activación excéntrica que durante la acción muscular concéntrica.

Estructura muscular
ADAPTACIÓN AL ENTRENAMIENTO

El músculo es el tejido blando que presenta la respuesta más importante y rápida al entrenamiento. El volumen y la fuerza muscular aumentan de manera significativa después de un corto periodo de entrenamiento de fuerza específico. Son dos los factores que contribuyen a este tipo de incremento de la fuerza:

  1. La capacidad de reclutar varias fibras musculares al mismo tiempo (factores neurales)
  2. Volumen muscular (factores musculares)

El aumento del volumen muscular obedece principalmente al incremento del área transversal de las fibras musculares individuales (hipertrofia), pero también a la formación de nuevas células musculares (hiperplasia) que derivan de las células pluripotenciales denominadas células satélite, localizadas en la periferia de las miofibrillas. Los factores neuronales inciden sobre todo en el incremento inicial de la fuerza que ocurre como respuesta al entrenamiento, mientras que la hipertrofia es la causa principal de los incrementos ulteriores.

La fuerza muscular aumenta después de unas pocas semanas de entrenamiento, pero los tendones, cartílago, y el hueso requieren una adaptación de varios meses; esto implica el riesgo de desarrollo de lesiones por uso excesivo una vez iniciado el entrenamiento sistemático de fuerza y de saltos. Los tendones patelar y de Aquiles son particularmente vulnerables a estas lesiones por uso excesivo que se observa en los deportistas adultos.

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